Operación Triunfo ha pasado por distintas fases a lo largo de su historia como programa y como fenómeno social. Empezó con una primera edición que causó sensación y lanzó al panorama musical a muchos cantantes noveles, de los cuales algunos, conocidos por todos, han conseguido mantenerse en el mundo musical tanto nacional como internacional. Posteriormente, el programa y todos los “triunfitos” sufrieron una metamorfosis para la opinión general. Tanto el público, como, sobre todo, los profesionales del sector, han visto a estos aspirantes a estrellas de la música como personas sin identidad musical y con más ansias de popularidad que de aportar algo novedoso o especial a este arte, siendo prácticamente excluidos del sector, aunque siempre hay excepciones como Pablo López, Mai Meneses (Nena Daconte), Manuel Carrasco…

Personalmente nunca he sido gran defensor de OT, ya que como músico y productor musical me gusta y aspiro a que el artista sea lo más completo posible. El instrumento del cantante es su voz, y como cualquier otro músico debería ser consciente y participar en la intencionalidad de la canción, en su mensaje, la progresión, la armonía y la melodía que dicho tema busca transmitir. Sin embargo, en las anteriores ediciones de OT este cantante-músico escaseaba, limitándose a ser jóvenes con buenas voces, poco bagaje musical y en general poco que aportar. Y esta era mi principal crítica a OT.

Hasta que llegó Amaia

Vi el primer programa de OT 2017. Me llevé una desilusión al ver que nominaron a esta chica en la primera gala. Cantó una versión más que interesante de un tema de Bowie. De largo, la canción con más calidad de toda esa gala. Para mi sorpresa, no fue de agrado para el jurado. Ésta fue una de las causas por las cuales no quise seguir el programa, ya que presagiaba que no había cambiado con respecto a las ediciones anteriores. No obstante la curiosidad sobre su evolución en el concurso pudo más que mis reticencias iniciales.

A primera vista Amaia es una chica campechana, graciosa, sincera, con una imagen normal, en definitiva y como ella dice; una chica de Pamplona. Esta imagen cambia en el momento en que se pone a tocar el piano, la guitarra o canta. Ya que en ese mismo instante nos enamora y nos deslumbra, creando una conexión difícil de romper durante los minutos que dura su actuación. Amaia demuestra una capacidad de interpretación muy superior a la de todos sus compañeros de OT y me atrevo a decir que a muchos cantantes que poseen puestos en las listas de éxitos.

Basta con ver cualquiera de sus vídeos en la academia donde de forma natural canta y toca el piano dejando ojipláticos a compañeros y profesores, cuya mirada aúna sorpresa y admiración ante el fenómeno que tienen delante.

Su voz es interesante, personal, pero su fuerte es la interpretación musical que tiene en sus actuaciones, la garra y la conexión directa que crea con el espectador. En más de una ocasión comete pequeños fallos vocales, pero quedan completamente enmascarados por su fuerza interpretativa. Interpretar no es bailar, no es ir arriba y abajo dentro del escenario haciendo movimientos de cadera. Con interpretar me refiero a saber entender y canalizar el mensaje que pretende esa canción y así transmitir emociones como alegría, amor, tristeza, nostalgia, etc.

Una bestia de la interpretación

La interpretación de Amaia va de la mano con esta comprensión y aprendizaje de las canciones. En esta chica se unen el talento innato y el trabajo duro, no el de 3 meses en la Academia, sino el de años dedicados a sus estudios de música y piano. Esa capacidad especial junto con el trabajo y amor por la música, han creado una “mala bestia” que va a dar mucho que hablar.

Personalmente, creo y espero que a Amaia no se le vaya a ver como a ¨una triunfito¨. Es más, nos va a dar contenido de calidad y no de un campo de producciones de éxitos comerciales pasajeros. Creo que va a triunfar sin engañar a nadie y confío en que hará un producto suyo con el que nos va a enamorar a todos.

Amaia era Amaia antes de entrar en operación triunfo y seguirá siendo Amaia después de salir. Muchas veces discuto con compañeros y con amigos que no están dentro del sector musical, sobre quién es un verdadero artista y por qué. Y con Amaia tengo un gran ejemplo de alguien que cumple todos los requisitos para la definición de artista. Pues al final todo se reduce a que cuando escuchas una canción el cantante te transmita y te lleve a sentir lo mismo que siente él.

Por lo que puedo concluir con un agradecimiento a OT por habernos brindado la oportunidad de conocer a una nueva artistaza que todo productor querría poder producir en su estudio de grabación.