Durante las últimas semanas he estado trabajando junto a @cazu_ceramics en algo que conecta directamente con mi forma de entender la producción musical: una serie de slides de cerámica diseñados buscando ese equilibrio entre lo orgánico y lo funcional.
El slide de guitarra tiene su origen en algo tan cotidiano como el cuello de una botella. Los de metal y los de cristal son los más comunes, pero la cerámica ofrece una respuesta completamente distinta. Tras varias pruebas de pesos, tamaños y grosores, llegamos a unas piezas con un sonido muy neutro, con una presencia fuerte y una calidez que el metal no puede replicar.
"La música necesita imperfección, tacto y tierra."
Este proceso me interesa mucho por lo que implica de retorno a los orígenes. Admiro la innovación —la usamos a diario en el estudio— pero creo firmemente que hay algo en la imperfección artesanal que ningún plugin puede sustituir: la marca del pulgar en la arcilla, la pequeña variación de grosor que hace que dos slides del mismo taller suenen distinto.
Es esa misma filosofía la que aplicamos aquí con los artistas. No buscamos la perfección clínica. Buscamos la verdad del sonido.